Homenaje a dominicos franceses en Brasil

Los frailes dominicos Henri des Roziers, Xavier Plassat y Jean Raguenes, de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) recibieron un homenaje por su lucha contra el trabajo esclavo y la violencia rural, en el marco del Año de Francia en Brasil.

Hace décadas, tres franceses vienen trabajando todos los días por la libertad de brasileños. Nada más justo que, en este año en que se conmemora el Año de Francia en Brasil, los frailes dominicos Hemri Burin des Roziers, Xavier Plassat e Jean Raguenes de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), fueran homenajeados por la Embajada de Francia por su “acción social y lucha admirables contra el trabajo esclavo y la violencia agraria”, como lo describió la invitación a la ceremonia desarrollada el lunes 14 de diciembre.

 

A los 79 años de edad, Fray Henri des Roziers, amenazado varias veces de muerte por su actuación en la región de Xinguara (PA), consideró este acto como “un incentivo muy fuerte para continuar la lucha junto a los brasileños por muchos años”.

 

Según Henri, el reconocimiento de las autoridades es resultado del trabajo de la CPT –entidad católica ligada a la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil (CNBB)- en la que viene actuando en los últimos 30 años.

 

La pastoral fue fundamental para su formación y, en sus palabras, “abrió los ojos a la realidad de explotación” de los trabajadores agrícolas en las zonas rurales. Aprovechó para agradecer el apoyo recibido de la diplomacia francesa en los momentos de tensos enfrentamientos en el sudeste de Pará.

 

El homenajeado citó la actuación de dos mujeres presentes en el acto. Luzia Canuto, integrante del Comité Río María, señalada por Henri como “figura emblemática en la lucha por la tierra”, quien resistió las muertes de su padre (João Canuto, asesinado en 1985) y de dos hermanos (José y Paulo Canuto, en 1990), quienes participaron en conflictos agrarios. Otro hermano de Luzia (Orlando) y su propio marido también sufrieron atentados pero sobrevivieron.

 

Ella es víctima constante de persecuciones por disputas de tierras y también por su participación en la dirección del sindicato de maestros.

 

También fue destacado por el fraile homenajeado el trabajo de la Hna. Geralda Magela da Fonseca, la “Hermana Geraldinha", quien ha sufrido amenazas de muerte junto con integrantes del Campamento Don Luciano Mendes, en Salto da Divisa (MG), en el Valle de Jequitinhonha.

 

Al frente de la CPT en Araguaína (TO),  Fray Xavier Plasta, calificó el premio como una unión para fortalecer un “edificio que está en marcha”, que también llamó "sueño compartido de una cierta idea de Brasil" más democrático y menos desigual. Después de conocer la lucha por la tierra en Brasil, en los años de la década del 80, pasó a actuar junto a las comunidades del campo. “La llama encendió”, recordó el actual coordinador de la Campaña Nacional Contra el Trabajo Esclavo de la CPT.

 

Xavier presentó un video titulado “Un grito por la libertad”, con una selección de entrevistas, imágenes y pasajes de la tarea diaria de los tres religiosos en sus bases.

 

Al final evocó parte del sermón de Fray Antonio de Montesinos, dominicano como ellos, que en 1511 cuestionó “No son estos acaso hombres?”, refiriéndose al trato cruel dispensado por los colonizadores a los indígenas nativos.

 

Con respecto a su actuación a lo largo de los últimos diez años en la Prelatura de Tucumã (PA) y en São Félix del Xingu (PA), Fray Jean Raguenes, hizo una breve retrospectiva de su vida y marcó una línea de coherencia en la promoción de la libertad. De ahí su dedicación para la “apertura de las puertas de las tierras, para dejar entrar a la vida”. La elección por los derechos humanos, en su visión, no está teñida sólo de tristezas y lamentaciones, sino también de la ”búsqueda cautivante del bienestar de las personas”.

 

"Hay muchas víctimas. Y debemos recordarlos siempre. Pero no necesitamos estar a la defensiva. Es una lucha para hacer valer los derechos de las personas”, declaró Jean. Para demostrar esa alegría como expresión de libertad, el religioso cantó una canción de la Comuna de París, la misma que durante dos meses en 1871, mantuvo el sueño de acceso de los residentes de la capital francesa quienes, como las víctimas del trabajo esclavo en Brasil, formaban parte del grupo de excluidos.

 

En la apertura del evento, el embajador de Francia en Brasil, Yves Saint-Geours, destacó la importancia del encuentro entre naciones basadas en valores. La vida de los frailes dominicos, completamente dedicada a estos ideales, pueden ser consideradas, para él, una demostración de esta aproximación entre pueblos, de este puente entre dos sociedades, fundadas en valores.

 

La lucha por la tierra y el combate al trabajo esclavo de los representantes de la CPT “representan perfectamente la acción social para la justicia que todos queremos”, agregó el embajador. Para que la justicia sea completa, sin embargo, añadió que la defensa de los derechos humanos precisa ir acompañada de avances en el desarrollo. A pesar de las conquistas alcanzadas (que motivaron inclusive el evento para los homenajeados), el embajador resaltó que es preciso mantener la vigilancia permanente para evitar cualquier riesgo de retroceso.

 

 

Fuente: CIDALC

 

 

 

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